Talía moribunda

Talía quitaba el aliento. Un manantial bombeado por una arteria que no escupía sangre sino éxtasis y ráfagas de psilocibina. No hubo un cuerpo más generoso. Perfecta cazadora de suspiros. Trastornaba a sensibles, videntes y locos. Habría matado a Stendhal, si es que no lo hizo.

Maldije los años de ausencia… 

Hacía un mundo que no posaba mi mano en la suya, y esta visión… abierta la delgadez, crucificada por tubos y gasas, el sudor, la tos…me quebró con la violencia de un paquidermo herido. Un penoso asunto vírico, concluyeron los médicos. De Talía solo quedaba un manantial seco sobre un lecho arrugado de sábanas. Intentó sonreír, pero no pudo.

Sentí odio contra el microbio… Qué título biológico definiría a estos monstruos capaces de llevarse lo mejor de un mundo. Qué animal es capaz de consumir a un anfitrión de tal belleza.

Los imaginé -quizás para sobreponerme a la imagen de esta Talía moribunda- platicando en su convención de los Órganos Unidos, cavilando la estrategia final. Construirían sus puentes y autopistas en los alvéolos. Lanzarían sus barcos, naves y armatostes de guerra. Embriagados de metropolis, asaltarían la última célula virgen. Ciegos, egoístas, ignorantes…

El microbio es cortoplacista, concluí, y está asustado, y no quiere pensar en el abismo. Continuarán quemando, cortando, transformando el cuerpo de Talía en materia inservible y plasticosa; negociando derechos abstractos que después no tendrán sentido alguno, cuando la chica hermosa sea consumida, acabada, y sus océanos de plasma secos, y los polos nerviosos derretidos, y sus selvas sanguíneas taladas, y la fauna y flora intestinal extintos.

¿Qué podrían hacer los virus? ¿Sabrían algo de equilibrio, de carne, amor, necesidad o belleza? ¿Puede un virus dejar de ser virus?

Talía murió aquella tarde en el hospital y con ella lo mejor de un sueño. Milenios después, otros microbios, situados en un cuerpo lejano, concluyeron que las colonias tienden al colapso.

Lo llamaron entropía.

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Delia cree que este cuento va sobre la muerte de la posesía. Yo lo imaginé sobre el fin del planeta Tierra.

Como es habitual, prefiero la interpretación de Delia.

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